• En el 2014, escritores de la Semich conmemoraron los 100 años del nacimiento de Cortázar; aquí algunos de los cuentos realizados en homenaje al escritor argentino 

El 26 de agosto de 1914 nació el escritor argentino Julio Cortázar, quien se convertiría, en la segunda mitad del siglo XX, en un hito de la literatura hispanoamericana. En su obra destaca la novela Rayuela, así como los volúmenes de cuentos Bestiario, Historias de cronopios y famas y Final del juego.

Como un homenaje, la Sociedad de Escritores Michoacanos convocó a veintidós autores para realizar un ejercicio de re-escritura de Final del juego, que lleva como nombre Obra en proceso, se realizó del 13 al 24 de agosto de 2014, en diferentes puntos de la ciudad de Morelia, utilizando una máquina de escribir para simultáneamente conmemorar los 300 años de este invento.

Título del cuento: PATÍBULO DE MASAJES

 

De: Víctor Manuel López Ortega

No puedes retrasarte para la cita de esta mañana en la Plaza de la Concordia. Miles de personas te esperan en las calles para gritar cuánto te desprecian y ser testigos del momento en que dejes el cuerpo en el patíbulo. “No quiero morir, soy inocente”, lamentas.

Los guardias te levantaron temprano. Uno de ellos cortó tu largo y frondoso cabello con afiladas cuchillas, fue tal su descuido que te tasajeó en repetidas ocasiones. Tus hombros, espalda y cuello están muy tensos, te duelen como si algo te hubiese estado pinchando toda la noche. Apenas sientes las extremidades.

Con las manos atadas hacia atrás con una soga, los custodios te agarran de los brazos y te conducen al patio de la prisión en donde has vivido por nueve meses. Arrastras los pies sobre la arcilla. Haces esfuerzos sobrehumanos para mantenerte erguido. Agachas la mirada y te observas trasquilado en un charco, identificas la muerte en tu rostro. Tu cuerpo tiembla, estás a punto de desfallecer. “Levántate y sé hombre”, te ordenan los guardias mientras te alzan con brusquedad del lodo.

A las afueras de la Conciergerie encuentras el carruaje destinado a los sentenciados a muerte. Te entristece que los malditos jacobinos se empeñen en vejarte como si fueras el criminal más vulgar de tu nuevo país, surgido a partir de los retazos de una Francia monárquica derribada desde los cimientos. Quisieras llorar de impotencia, pero decides no dar a tus enemigos el placer de verte denigrado; aun en tus últimos instantes de vida mantendrás la dignidad intacta.

Título: Achoque

De: Victor Solorio Reyes

No había nada de extraño en mi contemplación, porque desde el primer momento comprendí que estábamos vinculados. Cualquiera podría entenderlo nomás de ver las manecitas, terriblemente humanas, que tienen al final de sus miembros delgados. Dentro del lago usan esos apéndices para caminar en el lecho, la cola regordeta es inútil para la natación. Pero yo entendía que aquello era más bien la muestra de una evolución punteada, una que se hace a saltos vertiginosos entre las formas antediluvianas y los homínidos. Entendí que el lazo que me unía a ellos era más profundo que cualquier otro.

Esa primera vez, algo me turbó al verlos apiñados uno sobre otro en la mesa de madera, junto a otros pescados. No era el hecho de que se mantuvieran vivos en un letargo mudo fuera de su elemento. Tampoco eran los movimientos lentos, como si un proceso de fosilización postergado se cerniera sobre ellos. Eran sus ojos negros. Dos puntos oscurísimos sobre la cabeza chata a la misma altura que las branquias parecidas a ramas vegetales. En esos ojos insondables yo comprendí una profundidad pavorosa que me llenaba de miedo…

Título: DEBES RECORDAR ESTO

De: Víctor Manuel López Ortega

—Estúpidos humanos, no fueron capaces de hacer nada inteligente aun en su época de mayor esplendor, nunca debieron haber tenido cerebro. La lobotomía aplicada en humanos es lo de hoy.

Entonces, Agustín ya no tenía más duda: Él era el único humano en la sala.

Incapaz de hablar, amparado por la oscuridad del cine, mi amigo permaneció inmóvil. Si alguien prendía las luces, los simios le descubrirían y de seguro lo hubieran llevado preso a su planeta para dejarle tan vegetativo como a los compañeros de Taylor.

Callado, Agustín Avilés comenzó a creer que la película que estaban exhibiendo no era Casablanca, porque en la pantalla reconoció locaciones por las que él caminaba seguido: la Catedral, la Plaza de Armas, el jardín de Villalongín, la fuente de las tarascas a todo color, y el Mercado de San Francisco. ¡Todo en Morelia y a colores, como extraído de los Traveltalks producidos por la Metro-Goldwyn-Mayer en 1943!

Al poco tiempo, descubriría que Rick Blaine era refugiado en Morelia, junto a españoles y personas de otras nacionalidades, a causa de las guerras europeas. El Rick’s Café Americain no era el que él reconocía, ¡era la sala de billares del Hotel Casino, frente a la Catedral!

Si de por sí Agustín ya estaba decepcionado y odiaba cada instante de filme alterado que estaba viendo, el tiro de gracia vino cuando llegó el turno de su adorada Ilsa Lund de regresar a la vida de Rick. Mi amigo añoraba que por lo menos Ingrid Bergman siguiera en el casting de la película, pero en su lugar apareció una actriz rubia, voluptuosa y sensual, que contoneaba las caderas al caminar. Tan pronto ella se dejó ver por la cámara, se estremeció al darse cuenta que su Ilsa Lund, que Ingrid Bergman había interpretado con exquisitez, había sido reemplazada por ¡Marilyn Monroe!


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